José Eduardo López Portillo explica por qué la despensa se ha convertido en un gasto mayor


Ir al supermercado parece una actividad cotidiana, pero basta comparar el ticket de una compra con el de meses anteriores para notar que el dinero puede rendir de manera distinta.
La razón no está únicamente en un producto específico, ya que, el comportamiento de los precios de los alimentos forma parte de un fenómeno económico más amplio que afecta directamente el presupuesto de los hogares.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los alimentos, bebidas y tabaco representaron 37.7% del gasto corriente monetario de los hogares mexicanos durante 2024, lo que muestra el peso que tiene este rubro dentro de la economía familiar. El gasto corriente monetario promedio mensual de los hogares fue de 15 mil 891 pesos durante ese año.
Por eso, cuando suben productos de consumo frecuente como carnes, frutas, verduras, leche o alimentos procesados, el impacto puede sentirse con rapidez en el bolsillo. La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024 también identificó a las carnes y al consumo de alimentos fuera del hogar entre los principales rubros de gasto de las familias mexicanas.
Pero, ¿por qué aumenta el precio de lo que encontramos en el supermercado? José Eduardo López Portillo, especialista independiente en análisis económico y evaluación de políticas públicas, explica que el precio final de un producto refleja distintos elementos de la cadena económica: desde el costo de las materias primas y la producción hasta el transporte, la distribución y las condiciones de oferta y demanda.
Los datos más recientes muestran que los precios de los alimentos todavía mantienen una variación importante. En la primera quincena de agosto de 2026, el componente de alimentos, bebidas y tabaco registró una inflación anual de 4.77%, de acuerdo con información del INEGI reportada por el Banco de México. Dentro de los productos agropecuarios también existen diferencias: mientras las frutas y verduras registraron una variación anual de 3.90%, los productos pecuarios presentaron una disminución de 5.55%.
Esto ayuda a entender por qué no todos los productos del supermercado suben al mismo tiempo ni en la misma proporción. El precio de algunos alimentos puede responder a factores de producción o disponibilidad, mientras que otros están más relacionados con costos de distribución, servicios o condiciones específicas del mercado.
Para José Eduardo, mirar el ticket del supermercado también permite entender la economía mexicana desde una perspectiva cotidiana. La inflación no significa que todos los productos aumenten exactamente lo mismo, sino que existe un movimiento general de precios que puede modificar la capacidad de compra de los hogares y sus decisiones de consumo.
En ese sentido, la pregunta de por qué el supermercado se siente cada vez más caro tiene una respuesta que va más allá del precio de una marca o de un producto. Observar qué ocurre con los alimentos permite entender conceptos como inflación, poder adquisitivo, oferta, demanda y costos de producción sin necesidad de recurrir a términos económicos complejos.



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