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¿Cuánto dinero mueve el Grito de Independencia? | José Eduardo López Portillo

Foto del escritor: José Eduardo López Portillo
José Eduardo López Portillo
4 sept
9 min de lectura
  • Las Fiestas Patrias podrían generar una derrama de casi 40 mil millones de pesos

José Eduardo López Portillo, especialista en economía, análisis económico y políticas públicas
¿Cuánto dinero mueve el Grito de Independencia? | José Eduardo López Portillo

José Eduardo López Portillo, especialista en economía, análisis económico y políticas públicas, señala que las Fiestas Patrias pueden observarse también como uno de los grandes episodios de consumo interno del calendario mexicano. Para 2026, Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO SERVYTUR) estima una derrama económica de 39 mil 600 millones de pesos entre el 13 y el 16 de septiembre, 5.5% más que en 2025. Alrededor de cuatro millones de unidades económicas podrían recibir parte de ese gasto.


La cifra permite dimensionar algo que suele perderse entre banderas, plazas llenas, música y cenas familiares: cada 15 de septiembre se activa una extensa cadena económica que empieza días antes del Grito y alcanza supermercados, mercados públicos, fondas, restaurantes, hoteles, transportistas, músicos, vendedores de ropa tradicional y pequeños negocios en prácticamente todo el país.


Para López Portillo, ahí está la parte más interesante del fenómeno. El Grito dura unos minutos; su economía, varios días.



De 23 mil a 39 mil 600 millones de pesos en cuatro años


Las estimaciones de CONCANACO muestran cuánto ha crecido la actividad asociada con estas fechas.


En 2023, el organismo calculó ventas superiores a 23 mil millones de pesos. Un año después, la cifra superó los 35 mil millones; en 2025 alcanzó aproximadamente 37 mil 500 millones, y para 2026 la expectativa subió a 39 mil 600 millones de pesos, el nivel más alto de esta serie.


El dato no significa que cada 15 de septiembre aparezcan casi 40 mil millones de pesos nuevos en la economía. La derrama representa el gasto asociado con las celebraciones: compras que los hogares habrían realizado en fechas distintas pueden concentrarse en esos días, mientras otros desembolsos responden directamente a cenas, viajes, espectáculos o reuniones patrias.


López Portillo explica que esta diferencia es importante. Una mayor derrama confirma más actividad comercial, pero para hablar de un beneficio económico profundo también habría que observar qué negocios reciben los recursos, cuánto empleo adicional generan y qué proporción del consumo permanece dentro de las propias comunidades.


¿Dónde se gastan casi 40 mil millones de pesos?


No existe un único “negocio del Grito”.


En 2026, CONCANACO identifica entre los principales giros beneficiados a supermercados, mercados públicos, tiendas de conveniencia, restaurantes, establecimientos de entretenimiento, espectáculos, transporte local, grupos musicales, mariachis y comercios dedicados a trajes tradicionales, banderas y productos conmemorativos.


Para entender mejor cómo puede distribuirse este consumo, vale la pena observar lo ocurrido un año antes. En su estimación para 2025, la Confederación calculó que aproximadamente 55% de la derrama correspondería al comercio; 30% a turismo y hospedaje; 10% a restaurantes, entretenimiento y espectáculos; y 5% a transporte local y otros servicios. Esos porcentajes pertenecen a la proyección de 2025 y no deben trasladarse automáticamente a 2026, pero muestran la amplitud de actividades que participan en estas fechas.


Es decir: la cena del 15 es solo una parte.


Antes de que una familia sirva pozole, tostadas o chiles en nogada, alguien compró maíz, carne, verduras, aceite, gas, bebidas y utensilios. Hubo transporte, almacenamiento, distribución y venta. Si la celebración ocurre fuera de casa, la cadena incorpora meseros, cocineros, restaurantes, músicos, taxis y plataformas de movilidad.


Una noche de fiesta termina conectando decenas de actividades económicas.



El pozole también mueve la economía


José Eduardo López Portillo suele explicar los grandes fenómenos económicos a partir de situaciones cotidianas, y pocas imágenes permiten hacerlo tan claramente como una mesa mexicana durante la noche del 15 de septiembre.


Un plato de pozole resume agricultura, ganadería, transporte, comercio y servicios.


El maíz debe producirse y trasladarse. La carne pasa por otra cadena de suministro. El limón, la lechuga, el rábano, la cebolla y el chile tienen su propia ruta desde las zonas agrícolas hasta mercados y centrales de abasto. Después aparecen el gas, la electricidad, el almacenamiento y el trabajo de quien prepara los alimentos.


Si la cena ocurre en un restaurante, se incorporan renta, salarios, meseros, proveedores y servicios.


José Eduardo explica que el valor económico de las celebraciones patrias está precisamente en esa multiplicación de transacciones. Lo que para una familia es una cena de celebración, para la economía representa demanda distribuida entre numerosos negocios y trabajadores.



Los mercados públicos tienen una oportunidad particular


Las Fiestas Patrias presentan una característica distinta frente a otros periodos de alto consumo: buena parte de las compras conserva una relación estrecha con productos tradicionales.


Los mercados públicos y pequeños comercios venden ingredientes para platillos mexicanos, decoración, flores, banderas, dulces, bebidas y otros artículos vinculados con la celebración. CONCANACO ha llamado precisamente a privilegiar el consumo en mercados, negocios locales, restaurantes y establecimientos formales para que una mayor proporción de la actividad económica permanezca dentro de las comunidades.


Para José Eduardo López Portillo, este punto permite conectar las Fiestas Patrias con un concepto más amplio de desarrollo económico: no basta con saber cuánto se consume; importa conocer dónde termina ese dinero.


Una compra en un comercio local puede convertirse posteriormente en salarios, nuevas compras a proveedores o gasto de la propia familia propietaria del establecimiento.


Por eso, dos cenas con el mismo costo pueden producir efectos diferentes dependiendo de dónde y cómo se realizó el gasto.



Mariachis, música y entretenimiento: la economía que no cabe en el supermercado


El 15 de septiembre no se explica solamente desde la venta de alimentos.


CONCANACO incluye entre las actividades beneficiadas a grupos musicales y mariachis.


Es un detalle importante porque demuestra que las celebraciones activan una economía de servicios que a veces queda fuera de los grandes análisis sobre consumo.


Contratar un mariachi, asistir a un espectáculo, acudir a una verbena o participar en una celebración pública también genera ingresos para músicos, técnicos, productores, comerciantes y trabajadores relacionados con los eventos.


En Jalisco, por ejemplo, el Gobierno estatal abrió un proceso de contratación para el servicio integral de producción del evento conmemorativo del Grito de Independencia 2026, programado para el 15 de septiembre.


En Nuevo León, la celebración oficial se realizará en la Explanada de los Héroes de la Macroplaza, en Monterrey, con acceso gratuito y programación musical, seguida del desfile cívico-militar del 16 de septiembre.


Son eventos públicos, pero alrededor de ellos se mueven transporte, alimentos, comercio y servicios privados.



José Eduardo López Portillo destaca que el impacto no ocurre solamente en Ciudad de México


El Zócalo capitalino concentra buena parte de las imágenes nacionales del Grito, pero económicamente el 15 de septiembre ocurre de forma descentralizada.


Las celebraciones se multiplican en capitales estatales, cabeceras municipales, Pueblos Mágicos, comunidades y barrios.


Puebla ofrece buenos ejemplos de cómo la temporada patria se combina con turismo y actividad regional.


En San Pedro Cholula, la Feria Milenaria 2026 se desarrolla del 29 de agosto al 16 de septiembre. Las autoridades estatales esperan **más de 150 mil visitantes y una derrama superior a 250 millones de pesos** durante el periodo.


En Tlatlauquitepec, otro Pueblo Mágico poblano, se proyecta la llegada de más de 34 mil visitantes para una programación de 67 actividades entre el 11 y el 20 de septiembre, entre ellas eventos gastronómicos, comerciales, artesanales y culturales.


Y en Caltepec, la Feria del Mezcal del 13 de septiembre prevé más de 3 mil asistentes y una derrama superior a dos millones de pesos, con la participación de 40 productores de la Mixteca poblana.


Para José Eduardo, estos ejemplos muestran por qué hablar de “la economía de las fiestas patrias” únicamente desde las grandes ciudades deja fuera una parte relevante del fenómeno.



Turismo: cuando celebrar también significa viajar


Las Fiestas Patrias también movilizan personas.


Familias que regresan a sus lugares de origen, viajeros que aprovechan los días festivos y turistas que visitan destinos con celebraciones especiales generan demanda de hoteles, autobuses, vuelos, gasolina, restaurantes y actividades recreativas.


Ese consumo encuentra en 2026 a un sector turístico particularmente relevante para el empleo nacional. Durante el segundo trimestre del año, la Secretaría de Turismo reportó 5 millones 67 mil personas ocupadas en actividades turísticas, equivalentes al 9.3% del empleo nacional y el mayor nivel registrado por la dependencia.


El dato no corresponde exclusivamente a las Fiestas Patrias, pero ofrece contexto sobre el tamaño de uno de los sectores que participa de la derrama de septiembre.


José Eduardo López Portillo señala que aquí aparece otra diferencia importante: una persona que celebra en casa genera principalmente gasto comercial; quien viaja puede multiplicar su consumo entre transporte, alojamiento, alimentos y entretenimiento.


Por eso el turismo puede aumentar rápidamente el impacto económico de una celebración nacional.



¿Los 39 mil 600 millones significan crecimiento para México?


No necesariamente en la misma proporción.


Esta es quizá la distinción económica más relevante.


Si una familia tenía previsto gastar determinada cantidad durante septiembre y simplemente adelanta esa compra para el 15, se genera actividad durante las Fiestas Patrias, pero no necesariamente un incremento equivalente en su consumo total mensual.


También existe una diferencia entre comprar un producto elaborado y vendido localmente y adquirir mercancía importada: ambos movimientos cuentan como consumo, pero el valor que permanece en la economía nacional puede ser diferente.


Por ello, José Eduardo López Portillo explica que una derrama económica debe interpretarse como una medida de actividad, no como una traducción automática a crecimiento del PIB o riqueza nueva.


El impacto es más favorable cuando ese gasto sostiene empleos, fortalece empresas, genera compras entre proveedores mexicanos y mantiene los recursos en circulación dentro de las comunidades.



Cuatro millones de negocios pueden participar de la celebración


Uno de los datos más importantes de la estimación para 2026 quizá no sea el monto total.


CONCANACO calcula que alrededor de cuatro millones de unidades económicas podrían verse favorecidas por el consumo asociado con las celebraciones del 13 al 16 de septiembre.


Esa cifra muestra el alcance territorial del fenómeno.


No se trata únicamente de grandes cadenas comerciales. La actividad llega a mercados, restaurantes familiares, establecimientos de barrio, músicos, transportistas y vendedores especializados.


Para un gran supermercado, septiembre representa una temporada comercial.


Para un pequeño restaurante, una fonda, una tienda o un vendedor local, una noche con una demanda excepcional puede representar una proporción mucho mayor de sus ingresos semanales.


Ahí es donde José Eduardo López Portillo vincula el consumo con las políticas públicas y el desarrollo económico local: la formalización, la seguridad, la movilidad y las condiciones para operar también influyen en cuánto pueden aprovechar los negocios estos episodios extraordinarios de demanda.



¿Por qué aumenta cada año la derrama?


El crecimiento de 23 mil millones de pesos estimados en 2023 a 39 mil 600 millones en 2026 parece considerable.


Sin embargo, las cifras deben analizarse con cuidado.


Una parte del aumento responde a mayores precios. En la proyección de 2025, por ejemplo, CONCANACO explicó que su cálculo consideró tanto una inflación anual de 3.5% como una mayor movilidad turística.


Por eso, una derrama mayor no significa automáticamente que los mexicanos compren mucho más en términos reales.


Puede existir una combinación de más consumidores, mayor movilidad, precios más elevados y cambios en los hábitos de celebración.


Esta distinción, de acuerdo con José Eduardo López Portillo, es fundamental cuando se analiza cualquier cifra económica expresada en pesos: el monto nominal puede crecer aunque la cantidad de bienes y servicios adquiridos no aumente en la misma proporción.



El Grito como fotografía del consumo mexicano


Las Fiestas Patrias ofrecen algo más que una derrama de corto plazo.


También permiten observar cómo gastan los mexicanos cuando existe una fecha que concentra consumo.


Aparecen alimentos, reuniones familiares, restaurantes, turismo, música, entretenimiento, comercio tradicional y movilidad.


Es una fotografía muy distinta a la de otras temporadas como Navidad, regreso a clases o Buen Fin.


En septiembre, buena parte del consumo está ligado a identidad, gastronomía y convivencia.


Eso explica por qué actividades que normalmente no protagonizan los indicadores económicos —como mariachis, mercados, trajes tradicionales o vendedores de artículos patrios— adquieren una relevancia particular durante unos cuantos días.



¿Cuánto dinero mueven realmente las fiestas patrias?


Con la información disponible hasta el momento, la respuesta para 2026 es aproximadamente 39 mil 600 millones de pesos durante las celebraciones del 13 al 16 de septiembre, según la estimación de CONCANACO SERVYTUR.


Pero para José López Portillo, especialista en economía, análisis económico y políticas públicas, la cifra por sí sola cuenta apenas una parte de la historia.


Lo realmente interesante ocurre cuando se sigue el recorrido del dinero.


De una familia a un mercado. Del mercado al proveedor. Del restaurante al trabajador. Del turista al hotel. Del negocio al transportista. Del consumidor al productor.


Ahí aparece la verdadera dimensión económica del 15 de septiembre.


El Grito dura unos minutos frente a Palacio Nacional y en miles de plazas del país. La actividad económica que lo rodea empieza días antes y alcanza prácticamente todos los rincones de México.


Y quizá esa sea la manera más sencilla de entender lo que significan casi 40 mil millones de pesos en derrama: no como una gran cifra abstracta, sino como millones de pequeñas compras que, juntas, convierten una celebración nacional en uno de los momentos de mayor actividad para una parte importante del comercio, los servicios y el turismo mexicano.


José Eduardo López Portillo, especialista en economía, análisis económico y políticas públicas
José Eduardo López Portillo, especialista en economía, análisis económico y políticas públicas

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