¿Cómo un huracán puede encarecer tu despensa? | José Eduardo López Portillo
- José Eduardo López Portillo

- 14 jul
- 4 min de lectura

Un huracán puede afectar tu bolsillo aunque nunca llegue a tu ciudad
José Eduardo López Portillo, especialista en economía, análisis económico y políticas públicas, explica que un huracán no solo provoca inundaciones o daños materiales. También puede alterar la producción agrícola, las cadenas de suministro y la logística, generando un aumento en el precio de los alimentos que llegan a la mesa de millones de familias mexicanas.
Cuando el clima impacta a la economía
Cada temporada de lluvias en México trae consigo un riesgo evidente: las afectaciones provocadas por tormentas tropicales y huracanes.
Sin embargo, existe otra consecuencia que suele pasar desapercibida. Estos fenómenos también modifican el comportamiento de la economía y terminan influyendo directamente en el costo de la despensa.
Aunque una familia viva a cientos de kilómetros de la zona afectada, es posible que días después encuentre más caro el jitomate, el limón, el aguacate o distintas verduras en el supermercado.
La razón está en una cadena que comienza mucho antes de que los alimentos lleguen a los anaqueles.
Todo empieza en el campo
José Eduardo López explicó que la agricultura depende de condiciones climáticas relativamente estables. Cuando un huracán provoca lluvias intensas, inundaciones o fuertes vientos, miles de hectáreas de cultivo pueden resultar afectadas en cuestión de horas.
Cultivos como jitomate, chile, limón, mango, plátano o aguacate son especialmente sensibles al exceso de agua. En muchos casos, la cosecha ya estaba lista para ser recolectada, pero los frutos terminan cayendo, pudriéndose o perdiendo calidad para su comercialización.
El resultado es que hay menos producto disponible.
Y cuando la oferta disminuye mientras la demanda permanece prácticamente igual, los precios comienzan a subir.
No basta con producir alimentos; también hay que transportarlos
La cosecha es apenas el primer paso.
El especialista en economía y análisis económico señaló que el problema no termina en el campo. Los alimentos todavía deben recorrer cientos de kilómetros para llegar a las centrales de abasto.
Las lluvias intensas suelen provocar carreteras cerradas, deslaves, puentes dañados o inundaciones que retrasan el transporte de mercancías.
Un recorrido que normalmente toma ocho horas puede extenderse varias horas más.
Ese tiempo adicional representa un mayor consumo de combustible, incremento en los costos operativos e incluso pérdidas de mercancía cuando se trata de alimentos perecederos.
Al final, esos costos forman parte del precio que paga el consumidor.
Las cadenas de suministro también resienten el impacto
Las cadenas de suministro funcionan como una serie de engranes.
Eduardo López Portillo comentó que las cadenas de suministro funcionan como una serie de engranes. Si uno falla, el resto comienza a resentir las consecuencias.
Cuando llega menos mercancía a las centrales de abasto, comerciantes y distribuidores compiten por una menor cantidad de productos.
Eso eleva los precios al mayoreo y, posteriormente, el incremento llega a mercados públicos, tiendas de autoservicio y pequeños comercios.
Por eso, después del paso de un huracán, algunos alimentos pueden aumentar de precio en muy pocos días.
El aumento no se limita a frutas y verduras
Existe la idea de que únicamente los cultivos resultan afectados. En realidad, el impacto económico suele extenderse a muchos otros productos.
Si las carreteras presentan daños o los tiempos de traslado aumentan, transportar carne, pollo, huevo, leche o alimentos procesados también se vuelve más costoso.
Aunque esos productos no provengan directamente de la zona afectada, los mayores gastos logísticos terminan reflejándose en el precio final.
Es una consecuencia natural del funcionamiento de las cadenas de suministro.
La infraestructura también influye en el precio de los alimentos
Los efectos de un huracán no terminan cuando deja de llover. Con frecuencia también provoca daños en caminos rurales, sistemas de riego, puentes, bodegas, redes eléctricas y centros de distribución.
Mientras esa infraestructura se recupera, la capacidad para producir y mover mercancías continúa limitada.
Por eso, en ocasiones, el impacto económico permanece durante semanas e incluso meses después de la emergencia.
¿Por qué algunos productos suben más que otros?
No todos los alimentos reaccionan de la misma manera. Si un estado concentra buena parte de la producción nacional de determinado cultivo y resulta afectado por un huracán, el impacto suele ser mayor.
También influye la facilidad para sustituir ese producto con mercancía proveniente de otras regiones y el tiempo que toma recuperar la producción.
Mientras algunos cultivos vuelven a la normalidad en pocas semanas, otros necesitan varios meses para estabilizar nuevamente la oferta.
Lo que vemos en el supermercado es el resultado de toda una cadena
Cuando una familia observa que el precio del limón, el jitomate o el aguacate aumentó de una semana a otra, difícilmente piensa en todo lo que ocurrió antes.
Detrás de ese incremento puede haber una cosecha perdida, una carretera bloqueada, mayores costos de transporte o problemas logísticos derivados de un fenómeno meteorológico.
El precio que aparece en la etiqueta resume una cadena completa de acontecimientos económicos.
Prepararse para los fenómenos naturales también es una política económica
México es uno de los países más expuestos a huracanes y ciclones tropicales. Para López Portillo, fortalecer la infraestructura carretera, modernizar la logística y hacer más resilientes las cadenas de suministro también constituye una política económica, porque ayuda a reducir el impacto de los fenómenos naturales sobre el bolsillo de las familias.




Comentarios